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jueves, 3 de enero de 2013

Vísteme de amor - Gioconda Belli

...Vísteme de amor
que estoy desnuda;
que estoy como ciudad deshabitada
sorda de ruidos, tiritando de trinos,
reseca hoja quebradiza de marzo.
Rodéame de gozo
que no nací para estar triste
y la tristeza me queda floja
como ropa que no me pertenece.
Quiero encenderme de nuevo
olvidarme del sabor salado de las lágrimas
los huecos en los lirios,
la golondrina muerta en el balcón.
Volver a refrescarme de brisa risa, reventada ola
mar sobre las peñas de mi infancia,
astro en las manos,
linterna eterna del camino hacia el espejo
donde volver a mirarme de cuerpo entero,
protegida, tomada de la mano,
de la luz, de grama verde y volcanes;
lleno mi pelo de gorriones,
dedos reventando en mariposas
el aire enredado en mis dientes, retornando a su orden
de universo habitado por centauros.
Vísteme de amor que estoy desnuda

Gioconda Belli

martes, 24 de enero de 2012

Canción del carcelero - Jacques Prévert

Dónde vas buen carcelero
con esa llave manchada de sangre
Voy a liberar a la que amo
si aún queda tiempo
y a la que encerré
tiernamente cruelmente
en lo más secreto de mi deseo
en lo más profundo de mi tormento
en las mentiras del porvenir
en las idioteces de los juramentos
Voy a soltarla
quiero que sea libre
incluso para olvidarme
incluso para irse
incluso para volver
y aun para amarme
o amar a otro
si otro le gusta
Y si me quedo solo
y ella se marchó
guardaré solamente
guardaré siempre
en mis dos manos cruzadas
hasta el fin de mis días
la dulzura de sus senos modelados por el amor.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Desnuda, al fondo del escenario



Desnuda, al fondo del escenario,

entre telas arrumbadas,

cables y sogas que cuelgan, yace.

Es la hija, fuego frío, arteria seca.

Detrás de los cartones pintados,

bajo nubes de utilería,

la hija, fuego frío, arteria seca, yace.

¿Qué pasaje repetir,

qué tambor de hojalata batir para despertarla,

con qué camisa de reina,

máscara de princesa vestirla

antes de que el Tiempo,

ahora detenido por un momento

para contemplar su frente, sus tobillos,

retome el oficio de guionista

y escriba polvo donde ahora dice carne?


viernes, 19 de agosto de 2011

Manifiesto (Hablo por mi diferencia)-Pedro Lemebel




No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeándonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Les dé un pedazo de cielo rojo
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alíta rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución

Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar

sábado, 26 de marzo de 2011



"...Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
una calle que nadie conoce ni transita.
Sólo yo voy por ella con mi dolor desnudo,
sólo con el recuerdo de una mujer querida
Está en un puerto. ¿Un Puerto? Yo he conocido
[un puerto.
Decir: Yo he conocido, es decir: Algo ha muerto."


lunes, 28 de febrero de 2011

"Donde habite el olvido" - Luis Cernuda


Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

martes, 15 de febrero de 2011

"Ausente" - César Vallejos


Ausente! La mañana en que me vaya

más lejos de lo lejos al Misterio,

como siguiendo inevitable raya,

tus pies resbalarán al cementerio.

Ausente! La mañana en que a la playa

del mar de sombra y del callado imperio,

como un pájaro lúgubre me vaya,

será el blanco panteón tu cautiverio.

Se, habrá hecho de noche en tus miradas;

y sufrirás, y tomarás entonces

penitentes blancuras laceradas.

Ausente! Y en tus propios sufrimientos

ha de cruzar entre un llorar de bronces

una jauría de remordimientos!


lunes, 14 de febrero de 2011

"El jardín de las delicias" - Olga Orozco


¿Acaso es nada más que una zona de abismos y volcanes en
plena ebullición, predestinada a ciegas para las ceremonias de la
especie en esta inexplicable travesía hacia abajo? ¿O tal vez un
atajo, una emboscada oscura donde el demonio aspira la inocencia
y sella a sangre y fuego su condena en la estirpe del alma?¿ O tan
sólo quizás una región marcada como un cruce de encuentro
y desencuentro entre dos cuerpos sumisos como soles?
No. Ni vivero de la Perpetuación, ni fragua del pecado original,
ni trampa del instinto, por más que un solo viento exasperado
propague a la vez el humo, la combustión y la ceniza. Ni siquiera
un lugar, aunque se precipite el firmamento y haya un cielo que
huye, innumerable, como todo instantáneo paraíso.

A solas, sólo un número insensato, un pliegue en las membranas
de la ausencia, un relámpago sepultado en un jardín.

Pero basta el deseo, el sobresalto del amor, la sirena del
viaje, y entonces es más bien un nudo tenso en torno al haz de
todos los sentidos y sus múltiples ramas ramificadas hasta el
árbol de la primera tentación, hasta el jardín de las delicias y
sus secretas ciencias de extravío que se expanden de pronto
de la cabeza hasta los pies igual que una sonrisa, lo mismo
que una red de ansiosos filamentos arrancados al rayo, la
corriente erizada reptando en busca del exterminio 0 la salida,
escurriéndose adentro, arrastrada por esos sortilegios que son
como tentáculos de mar y arrebatan con vértigo indecible
hasta el fondo del tacto, hasta el centro sin fin que se desfonda
cayendo hacia lo alto, mientras pasa y traspasa esa orgánica
noche interrogante de crestas y de hocicos y bocinas, con
jadeo de bestia fugitiva, con su flanco azuzado por el látigo
del horizonte inalcanzable, con sus ojos abiertos al misterio
de la doble tiniebla, derribando con cada sacudida la nebulosa
maquinaria del planeta, poniendo en suspensión corolas como
labios, esferas como frutos palpitantes, burbujas donde late la
espuma de otro mundo, constelaciones extraídas vivas de su
prado natal, un éxodo de galaxias semejantes a plumas girando
locamente en el gran aluvión, en ese torbellino atronador que
ya se precipita por el embudo de la muerte con todo el universo
en expansión, con todo el universo en contracción para el parto
del cielo, y hace estallar de pronto la redoma y dispersa en la
sangre la creación.

El sexo, sí,
más bien una medida:
la mitad del deseo, que es apenas la mitad del amor.

sábado, 12 de febrero de 2011

" El caso del sargento enmascarado, es decir el poeta resucitado" - Guillaume Apollinaire


El nuevo Lázaro se sacudió como un perro y dejó el cementerio. Eran las tres de la tarde y por todos lados estaban pegando carteles relativos a la movilización.

E S T E

E S E L

A T A Ú D

E N E L

Q U E Y A

C Í A P U

T R E F A

C T O

Y P A

L I

D O

Reclamó un duplicado de su libreta militar en la gendarmería y como estaba en el servicio auxiliar, se hizo pasar al armado.

Desde hacía alrededor de tres meses, vivía en el depósito del N° Regimiento de Artillería de campaña en N.m.s.

Una tarde, hacia las seis, leía melancólicamente este curioso anuncio que decora un lienzo de pared en una callecita cercana al circo romano:

L A

C A S A P L A T Ó N

N O T I E N E S U C U R S A L

cuando ante él se irguió un singular sargento que formaba parte de su regimiento y cuyo rostro estaba cubierto por una máscara ciega.

— Sígame —le dice la máscara extraña—. Y cuidado con él.

— Lo sigo, sargento, —dijo el nuevo Lázaro— pero, dígame, ¿está herido?

— Tengo una máscara, artillero —dijo el sargento misterioso y esta máscara oculta todo lo que usted quisiera saber, todo lo que usted quisiera ver, oculta la respuesta a todas sus preguntas desde que usted ha vuelto a la vida, hace que todas las profecías se callen y, gracias a ella, ya no es posible que usted conozca la verdad.

Y el artillero resucitado siguió al sargento enmascarado; llegaron a la iglesia del Carmelo y tomaron el camino de Uzes que llevaba a los cuarteles.

Entraron, atravesaron el patio de honor, fueron por detrás de los edificios hasta el parque, donde apoyándose contra la rueda izquierda de un 75, de pronto el sargento se sacó la máscara y el poeta resucitado vio ante él todo lo que quería saber, todo lo que quería ver.

En los grandes paisajes de nieve y de sangre, vio la vida dura de los frentes; el resplandor de las granadas que explotan; la mirada alerta de los vigías agotados por la fatiga, al enfermero dando de beber al herido; al suboficial de artillería agente de enlace de un coronel de infantería esperando con impaciencia la carta de su amiga; al jefe de sección tomando la guardia en la noche cubierta de nieve; al Rey-Luna que flotaba por encima de las trincheras y gritaba, no en alemán, sino en idioma francés:

«Me toca a mí quitarle la corona que le di a su abuelo».

Al mismo tiempo, arrojaba pequeñas bombas llenas de angustia de locura sobre sus regimientos bávaros; en el cuerpo de los garibaldinos, Giovanni Moroni recibía una bala en el vientre y moría pensando en su madre Attilia; en París, David Bakar tejía pasamontañas para los soldados y leía L'Echo de París; Vierselin Tigoboth, conducía montado sobre el caballo de atrás, un coche blindado belga hacia Ybres; la señora de Muscade cuidaba a los heridos en un hospital de Cannes; el falso poeta Paponat era sargento furriel en un depósito de infantería de Lisieux; Rene Dalize comandaba una compañía de ametralladoras; el pájaro del Benin camuflaba piezas de artillería pesada; en Szepeny, en Hungría, un viejito elegante se suicidaba ante el altar donde descansa el relicario de Santa Adorata. En Viena, el conde Polanski, cuyo castillo está en los alrededores de Cracovia, regateaba en la tienda de un baratillero una máscara singular en forma de pico de águila; el feldwebel Hannes Irlbeck ordenaba a sus reclutas matar a un viejo cura de las Ardenas y a cuatro muchachas indefensas; el viejo ventrílocuo cómico Chrislam Barrow iba a dar funciones a los hospitales de Londres para distraer a los heridos.

Luego, el poeta resucitado vio los mares profundos, las minas flotantes, los submarinos, las temidas flotas. Vio los campos de batalla de Prusia oriental, de Polonia, la calma de un pueblito siberiano, los combates de África, Anzac y Sedulbar, Salónica, la elegancia escueta e infinitamente terrible del mar de trincheras en la Champagne Pouilleuse, al sub-teniente herido que se lleva a la ambulancia, a los jugadores de béisbol en el Connecticut; y batallas, batallas; pero en el momento en que iba a ver el final de todo esto, y sobre todo lo que tenía el deseo de conocer, el sargento se puso de nuevo la máscara ciega y dijo antes de irse:

— Artillero, usted faltó al llamado. Será anotado como ausente.

En ese momento la trompeta tocó el tierno y melancólico toque de retreta.

Levantando la cabeza antes de volver al dormitorio del cuartel, el poeta resucitado vio que en el cielo las estrellas se habían agrupado, que sin empañarse se deshojaban en pétalos odoríficos y formaban esta inscripción resplandeciente, como puntos de impacto de millones de gritos lanzados por la tierra y el cielo:

V I V A F R A N C I A

D U E R M E E N

S U P E Q U E Ñ O

L E C H O D E S O L

D A D O M I P O E T A R

E S U

C I

T A

D O

Luego, se fue como los otros con un destacamento...

Y el frente se iluminaba, los hexaedros rodaban, las flores de acero se abrían, las alambradas enflaquecían ensangrentadas por el deseo, las trincheras se abrían como las hembras delante de los machos.

Mientras el poeta escuchaba maullar a las granadas por encima de los hipogeos que excavaban los soldados, una Dama maravillosa acariciaba su collar de hombres atentos, ese collar sin igual, río panétnico que chorrea fuegos innumerables.

Y los caballos de brisa babeaban bajo la lluvia.

Oh día verdoso hacia donde va el regimiento de situación.

Oh trincheras, hermanas profundas de las murallas.

El sargento de la máscara ciega llegó a caballo hasta las líneas con un servicio de maderos para las trincheras, envuelto en vapores asfixiantes y sonriendo al futuro con amor, cuando el estallido de un obús de grueso calibre le golpeó la cabeza de donde salió como sangre pura, una Minerva triunfal.

¡Todo el mundo de pie para recibir cortesmente a la victoria!


miércoles, 26 de enero de 2011

Poema de Frida Kahlo


Calladamente, la pena

Ruidosamente el dolor

el veneno acumulado

me fue dejando el amor

Mundo extraño ya era el mió

de silencios criminales

de alertas ojos ajenos

equivocando los males

obscuridad en el dia

las NOCHES no las vivía

Te estás matando!!

TE ESTAS MATANDO!!

Con el cuchillo morboso

De las que están vigilando

La culpa la tuve yo?

Admito mi culpa grande

Tan grande como el dolor

Era una salida enorme

Por donde pasé mi amor

Salida muy silenciosa

Que me llevaba a la muerte

Estaba tan olvidada!

Que ésta era mi mejor suerte

Te estás matando

TE ESTAS MATANDO

Hay quienes ya no

Te olvidan!

Acepté su mano fuerte

Aqui estoy para que vivan


martes, 25 de enero de 2011

Poema de Frida Kahlo


La tragedia es lo más
ridículo que tiene el hombre
pero estoy segura, de que los
animales, aunque sufren
no exhiben su pena
en teatros abiertos
ni cerrados ( los hogares )
y su dolor es más cierto
que cualquier imagen
que pueda cada hombre
representar como dolorosa

domingo, 26 de diciembre de 2010

"SIGO EN LA SOMBRA, LLENO DE LUZ ¿EXISTE EL DÍA?"- Miguel Hernández


Sigo en la sombra, lleno de luz; ¿existe el día?
¿Esto es mi tumba o es mi bóveda materna?
Pasa el latido contra mi piel como una fría
losa que germinara caliente, roja, tierna.

Es posible que no haya nacido todavía,
o que haya muerto siempre. La sombra me gobierna.
Si esto es vivir, morir no sé yo qué sería,
ni sé lo que persigo con ansia tan eterna.

Encadenado a un traje, parece que persigo
desnudarme, librarme de aquello que no puede
ser yo y hace turbia y ausente la mirada.

Pero la tela negra, distante, va conmigo
sombra con sombra, contra la sombra hasta que ruede
a la desnuda vida creciente de la nada.

¿Puede acaso del dolor nacer de cuajo la esperanza?


¿Puede acaso el dolor nacer de cuajo la esperanza?

Siglo tras siglo tercas semillas

brotan audaces en tierras yermas,

cubren la muerte con puros brotes

de lirios, nardos, jazmines suaves

que sucias manos tornan sangrientos.

Manos de plomo manos rapaces

arrancan flores apenas nacen.

Inútilmente, con impudicia,

sesgan gorjeos,

ciegan septiembres.

Pero la sabia que vida pare

fluye sin merma… alimenta siempre…

hincha las venas… inunda arterias de son latente

que serán canto, canto en vertiente

que dará flores

rojas de vida que no de muerte,

sin deuda alguna, llenas de tiempo

y ojos ardientes de soles nuevos.

Cerrará heridas, abrirá puertas

hará estallar cristos de miedo -de acero y plomo-

poniendo en ellos ojos de poeta

que hacia el futuro lanzarán ecos.

¿Puede acaso del dolor nacer de cuajo la esperanza?

Flamas eternas, girando esperan

por la justicia, por la memoria

30.000 veces dicen y dicen

desde aquél jueves y para siempre:

Yo doy la vida. Yo digo ¡SÍ!


sábado, 25 de diciembre de 2010


Dónde lloran las mujeres adúlteras

el desamor

Dónde esconden su pena?

Detrás de los cortinados

enjuagan lágrimas prohibidas?

Mientras hacen cocidos,

en las oficinas desoladas,

en las universidades,

en las plazas cuando pasean a sus hijos

o a los hijos de sus hijos?

Dónde guardan el dolor de la injuria

cuando cae la noche

Mientras tejen derecho y revés

pergeñan el infierno tan temido?

Dónde purgan el amor ausente

cuando el reloj da la hora del ángelus?

En que muro lapidan sus culpas?

Dónde golpean su pecho y acallan el grito

las necias mujeres infieles?



martes, 30 de noviembre de 2010

...a los cuatro y medio

No son mis manos, no son

las que aprietan el teclado

cada lágrima, una letra

cada ahogo, un silencio

llanto que sigo ahorrando

para no estallar por dentro

en cristales incompletos

(Que van a mirar

que ya miran

ojos inquisidores

...qué pasa...

nada nada... no... nada

nada nada, pero miento

y aunque lo saben, rehúyen)

Duelo azul duelo presente duelo de doler eterno

Sí duelo dolido duelo de cuatro años y medio

De cuatro de ausencia y medio mar llorado dentro

De insomnios y de pastillas

De garganta entumecida y entre los dientes, cenizas

Ay mamá… te extraño tanto

tanto que tanto duele

que ya soy toda costado

fija en esa hora artera

en que te vi despidiendo

una vida que te hartó de tanto pelear sin resto

Descansa mamá... descansa

no es nada el tiempo que falta…

una nada como cielo

Para que pueda yo darte aquello que estoy en falta

Vos y yo sabemos qué. Vos y yo nos lo debemos…


domingo, 25 de julio de 2010

"Llorar a lágrima viva" - Oliverio Girondo


Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!


domingo, 28 de marzo de 2010

Tantra - Manuel Ángel Vázquez Medel


En la más ciega oscuridad tus manos

son alas que a volar me incitan:

el cuerpo se hace leve: deja en tierra

el infinito peso de la carne, pero eleva

la luz que late en ascuas sobre el pecho.

Y desde el sexo al punto misterioso

en el que cielo y tierra se hacen uno

cruza la luz. Ya siento

mi cuerpo en otra parte: somos nada

fundida. Somos todo. Somos carne

que se transmuta en luz: pura energía.

Libélulas transitan por tu cuerpo;

mares azules

hacia el alba derraman

satines de oleaje.

Somos pura energía que abandona

la mitad inconclusa

donde el deseo es ansia de infinito

para ser -un instante-

la plenitud del gozo.

domingo, 28 de febrero de 2010

Preguntas de un obrero ante un libro - Bertold Brecht


Tebas, la de las siete puertas, ¿quién la construyó?

En los libros figuran los nombres de los reyes.

¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?

Y Babilonia, destruida tantas veces,

¿quién la volvió a construir otras tantas? ¿En qué casas

de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?

La noche en que fue terminada la Muralla China,

¿a dónde fueron los albañiles? Roma la grande

está llena de arcos del triunfo. ¿Quién los erigió?

¿Sobre quiénes triunfaron los Césares? Bizancio, tan cantada,

¿tenía sólo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa

Atlántida

la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban

pidiendo ayuda a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India.

¿Él solo?

César venció a los galos.

¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?

Felipe II lloró al hundirse

su flota. ¿No lloró nadie mas?

Federico II venció la Guerra de los Siete Años.

¿Quién la venció, además?

Una victoria en cada página.

¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?

Un gran hombre cada diez años.

¿Quién pagaba los gastos?

Una pregunta para cada historia.

viernes, 12 de febrero de 2010

"Palabras para Julia"-Juan Goytisolo



Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

viernes, 22 de enero de 2010

Mujer irredenta - Gioconda Belli


Hay quienes piensan
que he celebrado en exceso
los misterios del cuerpo
la piel y su aroma de fruta.

¡Calla, mujer! – me ordenan –
No nos aburras más con tu lujuria
Vete a la habitación
Desnúdate
Haz lo que quieras
Pero calla
No lo pregones a los cuatro vientos.

Una mujer es frágil, leve, maternal;
en sus ojos los velos del pudor
la erigen en eterna vestal de todas las virtudes.
Una mujer que goza es un mar agitado
donde sólo es posible el naufragio.

Cállate. No hables más de vientres y humedades.
Era quizás aceptable que lo hicieras en la juventud.
Después de todo, en esa época, siempre hay lugar para el desenfreno.
Pero ahora, cállate.

Ya pronto tendrás nietos. Ya no te sientan las pasiones.
No bien pierde la carne su solidez
debes doblar el alma
ir a la Iglesia
tejer escarpines
y apagar la mirada con el forzado decoro de la menopausia.

Me instalo hoy a escribir
para los Sumos Sacerdotes de la decencia
para los que, agotados los sucesivos argumentos,
nos recetan a las mujeres la vejez prematura
la solitaria tristeza
el espanto precoz a las arrugas.

¡Ah! Señores; no saben ustedes
cuánta delicia esconden los cuerpos otoñales
cuánta humedad, cuánto humus
cuánto fulgor de oro oculta el follaje del bosque
donde la tierra fértil
se ha nutrido de tiempo.