lunes, 18 de mayo de 2009

"Malditos Benditos"-María Luisa Mazzola


Benditos los que duermen boca abajo sin pulsiones
Benditos los que lloran sin sonarse la nariz
Benditos los que nunca se ahogaron en ayeres

Y Benditos los que cogen... sin deberes

El Reino se abrirá bajo sus plantas

para darles paso al infinito


Porque al Maldito que recuerde

antiguos quejidos cenicientos
de amores míos
de no me olvides

de nunca nunca
de no te olvido
sinfonía del viejo abismo

alimento de las sombras
Lo aguarda el camino de salitre

burdas lágrimas de siempre

siempre siempre

siembra de huellas
ignorada
por caminantes postreros
últimos exiliados
creyendo ser los primeros en irse de Gomorra

"¿Por qué cantamos?"-Mario Benedetti, Baglietto

Chau poeta

Como un rayo, se nos ha muerto...

"Chau número tres"-Mario Benedetti

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres

sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro

te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota

te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía

pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono

estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos

estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra

estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen

y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

sábado, 16 de mayo de 2009

"El llamado"-Graciela Ferreyra de García


La vieja rancia

no murió de enfermedad visible.

La madre nodriza

derramó su sangre

por los océanos y las cumbres.

La santa insana

tenía la peste definida del amor.

La sierva rebelde

clamaba por desatar las cadenas de agua

y escuchar su nombre

en la melodías de los rumiantes.

La vieja padecía

de una espina insertada en sus oídos

y no oyó.

A la madre no la llamaron

mientras la sierva siempre esperaba

y la rebelde no se moría.

La loca canta

a la imagen tallada de sus críos

despegada de los santuarios

con un chaleco enredado de lágrimas

y los labios abiertos

para responder al grito.



"Clara"-Graciela Ferreyra de García


La criatura voladora

extraña la vegetación de tu escritura

y en tu abecedario no existo.

Espero ser emitida por tu garganta,

y tu boca aún no me ha bautizado.

Puedes llamarme Clara

y acostarte en el hueco de la izquierda

para comer el pan masticado

que te guardé en la derecha.

Dejemos el medio libre

para atrapar los manantiales y el tiempo.

Desayunemos aire en los ojos del tazón

incendiemos la cueva con la tabla numérica

mientras los alerces nos cobijan

de los monstruos con sus genes

y de la porción estéril de la herencia.

Que nos traspase el vinagre

y en la exquisita bandeja plateada de la luna

brindemos

mientras mis alas sin nombre

duermen.


"Amparada"-Graciela Ferreyra de García


Se extinguió mi castigo,

cuando llegaste como madeja y sin huellas.


Mi piel estaba yerta

y las pálidas arterias eran viudas del tiempo.


Los orificios de las frutas y las flautas

vivían obstruidos

por la bruma del tiempo sin frases.


Con tu abanico de besos

se inclinó mi ánfora

y sentí las grullas beber de mi fuente,

el exquisito líquido púrpura

que zigzaguea por mis venas.


Disipo la dura soledad

y me aferro en la sombra de tus lunares.