miércoles, 26 de enero de 2011

Poema de Frida Kahlo


Calladamente, la pena

Ruidosamente el dolor

el veneno acumulado

me fue dejando el amor

Mundo extraño ya era el mió

de silencios criminales

de alertas ojos ajenos

equivocando los males

obscuridad en el dia

las NOCHES no las vivía

Te estás matando!!

TE ESTAS MATANDO!!

Con el cuchillo morboso

De las que están vigilando

La culpa la tuve yo?

Admito mi culpa grande

Tan grande como el dolor

Era una salida enorme

Por donde pasé mi amor

Salida muy silenciosa

Que me llevaba a la muerte

Estaba tan olvidada!

Que ésta era mi mejor suerte

Te estás matando

TE ESTAS MATANDO

Hay quienes ya no

Te olvidan!

Acepté su mano fuerte

Aqui estoy para que vivan


martes, 25 de enero de 2011

Poema de Frida Kahlo


La tragedia es lo más
ridículo que tiene el hombre
pero estoy segura, de que los
animales, aunque sufren
no exhiben su pena
en teatros abiertos
ni cerrados ( los hogares )
y su dolor es más cierto
que cualquier imagen
que pueda cada hombre
representar como dolorosa

domingo, 26 de diciembre de 2010

"SIGO EN LA SOMBRA, LLENO DE LUZ ¿EXISTE EL DÍA?"- Miguel Hernández


Sigo en la sombra, lleno de luz; ¿existe el día?
¿Esto es mi tumba o es mi bóveda materna?
Pasa el latido contra mi piel como una fría
losa que germinara caliente, roja, tierna.

Es posible que no haya nacido todavía,
o que haya muerto siempre. La sombra me gobierna.
Si esto es vivir, morir no sé yo qué sería,
ni sé lo que persigo con ansia tan eterna.

Encadenado a un traje, parece que persigo
desnudarme, librarme de aquello que no puede
ser yo y hace turbia y ausente la mirada.

Pero la tela negra, distante, va conmigo
sombra con sombra, contra la sombra hasta que ruede
a la desnuda vida creciente de la nada.

¿Puede acaso del dolor nacer de cuajo la esperanza?


¿Puede acaso el dolor nacer de cuajo la esperanza?

Siglo tras siglo tercas semillas

brotan audaces en tierras yermas,

cubren la muerte con puros brotes

de lirios, nardos, jazmines suaves

que sucias manos tornan sangrientos.

Manos de plomo manos rapaces

arrancan flores apenas nacen.

Inútilmente, con impudicia,

sesgan gorjeos,

ciegan septiembres.

Pero la sabia que vida pare

fluye sin merma… alimenta siempre…

hincha las venas… inunda arterias de son latente

que serán canto, canto en vertiente

que dará flores

rojas de vida que no de muerte,

sin deuda alguna, llenas de tiempo

y ojos ardientes de soles nuevos.

Cerrará heridas, abrirá puertas

hará estallar cristos de miedo -de acero y plomo-

poniendo en ellos ojos de poeta

que hacia el futuro lanzarán ecos.

¿Puede acaso del dolor nacer de cuajo la esperanza?

Flamas eternas, girando esperan

por la justicia, por la memoria

30.000 veces dicen y dicen

desde aquél jueves y para siempre:

Yo doy la vida. Yo digo ¡SÍ!


sábado, 25 de diciembre de 2010

Piú Avanti!!


Atravesando milenios de mandatos nacidos del dolor y del amor subyugado, surgen voces desbordadas de perenne resistencia. Silente rebeldía de féminas condenadas a la eterna ordalía sólo interrumpida por la divina merced de algún andante y ungido caballero, propietario sui generis de la honra con que honra a la caterva descastada de la especie.

Una, cientos, miles de voces que resuenan, ásperas y duras a veces, agónicas y exhaustas otras, de tanto dejar el pellejo entre sábanas, pañales y mortajas. Voces que se sublevan y levantan, inquisidoras, contra el universo atroz de semen enmohecido que carcome las conciencias inconscientes de la masa.

¿Cómo hacer que se despojen de las pústulas del sueño, de las llagas de la culpa, de las costras del silencio?

Liberando la palabra que libera. Tallando, cincelando, modelando, tejiendo... fraguando poesía. Así, como lo hacen muchas, sin estridencias felinas, sin silogismos prestados ni gimoteos vacuos. Así, suave pero firme, asentando sus plantas sobre profundas huellas de mujeres gigantescas, trashumantes en un mundo de pigmeos, forjadoras de senderos, que aunque hostiles, se repliegan ante el paso inclaudicable de quienes se saben vencedoras.



Dónde lloran las mujeres adúlteras

el desamor

Dónde esconden su pena?

Detrás de los cortinados

enjuagan lágrimas prohibidas?

Mientras hacen cocidos,

en las oficinas desoladas,

en las universidades,

en las plazas cuando pasean a sus hijos

o a los hijos de sus hijos?

Dónde guardan el dolor de la injuria

cuando cae la noche

Mientras tejen derecho y revés

pergeñan el infierno tan temido?

Dónde purgan el amor ausente

cuando el reloj da la hora del ángelus?

En que muro lapidan sus culpas?

Dónde golpean su pecho y acallan el grito

las necias mujeres infieles?