Un espacio para compartir literatura propia y ajena. Un rincón donde encontrarnos y buscar lo que gusta, emociona o, por qué no, decepciona. Un sitio pensado para conectarnos con las musas que nos habitan.
jueves, 27 de enero de 2011
miércoles, 26 de enero de 2011
Poema de Frida Kahlo

Calladamente, la pena
Ruidosamente el dolor
el veneno acumulado
me fue dejando el amor
Mundo extraño ya era el mió
de silencios criminales
de alertas ojos ajenos
equivocando los males
obscuridad en el dia
las NOCHES no las vivía
Te estás matando!!
TE ESTAS MATANDO!!
Con el cuchillo morboso
De las que están vigilando
La culpa la tuve yo?
Admito mi culpa grande
Tan grande como el dolor
Era una salida enorme
Por donde pasé mi amor
Salida muy silenciosa
Que me llevaba a la muerte
Estaba tan olvidada!
Que ésta era mi mejor suerte
Te estás matando
TE ESTAS MATANDO
Hay quienes ya no
Te olvidan!
Acepté su mano fuerte
Aqui estoy para que vivan
martes, 25 de enero de 2011
Poema de Frida Kahlo

La tragedia es lo más
ridículo que tiene el hombre
pero estoy segura, de que los
animales, aunque sufren
no exhiben su pena
en teatros abiertos
ni cerrados ( los hogares )
y su dolor es más cierto
que cualquier imagen
que pueda cada hombre
representar como dolorosa
viernes, 31 de diciembre de 2010
domingo, 26 de diciembre de 2010
"SIGO EN LA SOMBRA, LLENO DE LUZ ¿EXISTE EL DÍA?"- Miguel Hernández

Sigo en la sombra, lleno de luz; ¿existe el día?
¿Esto es mi tumba o es mi bóveda materna?
Pasa el latido contra mi piel como una fría
losa que germinara caliente, roja, tierna.
Es posible que no haya nacido todavía,
o que haya muerto siempre. La sombra me gobierna.
Si esto es vivir, morir no sé yo qué sería,
ni sé lo que persigo con ansia tan eterna.
Encadenado a un traje, parece que persigo
desnudarme, librarme de aquello que no puede
ser yo y hace turbia y ausente la mirada.
Pero la tela negra, distante, va conmigo
sombra con sombra, contra la sombra hasta que ruede
a la desnuda vida creciente de la nada.
¿Puede acaso del dolor nacer de cuajo la esperanza?

¿Puede acaso el dolor nacer de cuajo la esperanza?
Siglo tras siglo tercas semillas
brotan audaces en tierras yermas,
cubren la muerte con puros brotes
de lirios, nardos, jazmines suaves
que sucias manos tornan sangrientos.
Manos de plomo manos rapaces
arrancan flores apenas nacen.
Inútilmente, con impudicia,
sesgan gorjeos,
ciegan septiembres.
Pero la sabia que vida pare
fluye sin merma… alimenta siempre…
hincha las venas… inunda arterias de son latente
que serán canto, canto en vertiente
que dará flores
rojas de vida que no de muerte,
sin deuda alguna,
y ojos ardientes de soles nuevos.
Cerrará heridas, abrirá puertas
hará estallar cristos de miedo -de acero y plomo-
poniendo en ellos
que hacia el futuro lanzarán ecos.
¿Puede acaso del dolor nacer de cuajo la esperanza?
por la justicia, por la memoria
30.000 veces dicen y dicen
desde aquél jueves y para siempre:
Yo doy la vida. Yo digo ¡SÍ!
sábado, 25 de diciembre de 2010
Piú Avanti!!

Atravesando milenios de mandatos nacidos del dolor y del amor subyugado, surgen voces desbordadas de perenne resistencia. Silente rebeldía de féminas condenadas a la eterna ordalía sólo interrumpida por la divina merced de algún andante y ungido caballero, propietario sui generis de la honra con que honra a la caterva descastada de la especie.
Una, cientos, miles de voces que resuenan, ásperas y duras a veces, agónicas y exhaustas otras, de tanto dejar el pellejo entre sábanas, pañales y mortajas. Voces que se sublevan y levantan, inquisidoras, contra el universo atroz de semen enmohecido que carcome las conciencias inconscientes de la masa.
¿Cómo hacer que se despojen de las pústulas del sueño, de las llagas de la culpa, de las costras del silencio?
Liberando la palabra que libera. Tallando, cincelando, modelando, tejiendo... fraguando poesía. Así, como lo hacen muchas, sin estridencias felinas, sin silogismos prestados ni gimoteos vacuos. Así, suave pero firme, asentando sus plantas sobre profundas huellas de mujeres gigantescas, trashumantes en un mundo de pigmeos, forjadoras de senderos, que aunque hostiles, se repliegan ante el paso inclaudicable de quienes se saben vencedoras.

Dónde lloran las mujeres adúlteras
el desamor
Dónde esconden su pena?
Detrás de los cortinados
enjuagan lágrimas prohibidas?
Mientras hacen cocidos,
en las oficinas desoladas,
en las universidades,
en las plazas cuando pasean a sus hijos
o a los hijos de sus hijos?
Dónde guardan el dolor de la injuria
cuando cae la noche
Mientras tejen derecho y revés
pergeñan el infierno tan temido?
Dónde purgan el amor ausente
cuando el reloj da la hora del ángelus?
En que muro lapidan sus culpas?
Dónde golpean su pecho y acallan el grito
las necias mujeres infieles?
