Un espacio para compartir literatura propia y ajena. Un rincón donde encontrarnos y buscar lo que gusta, emociona o, por qué no, decepciona. Un sitio pensado para conectarnos con las musas que nos habitan.
lunes, 12 de octubre de 2009
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Sin qué hacer...

y perdimos el sendero,
no recuerdo cuándo
ni dónde
ni por qué,
¿vos sí, querido?
Perdidos en la espesura
de mi llaga y tus espinas,
las sombras de la fingida indiferencia
nos arrastran
hasta ese seno turbio tan diferente al mío
que alguna vez nos hizo uno.
Ayer, hace ya tanto,
fui el panal acurrucante
de tus días, los primeros,
y ahora...
¿Dónde están las astillas,
los escombros que le faltan
a éstas, nuestras ruinas?
Quiero unirlas no sin vos,
mas sin qué hacer
sin qué decir
apenas gimo a la almohada
pùas saladas e informes.
Ah... si al menos
mis lágrimas, como machetes,
abrieran un huella
de redención
para los dos...
Hijo mío...
lunes, 28 de septiembre de 2009
"Amarla es difícil"-Paco Urondo

el calor de su cuerpo es un puñal de vidrio
que remonta los sueños.
Cuando calla, es buena
y su voz una premonición olvidada y peligrosa
que arruina el silencio.
Cuando grita o llora
o se lamenta o se divierte o se cansa,
nada puede contener
este dolor alegre que envenena
mis sueños y mi soledad.
Por eso es difícil pensar
en ella, en su cara bondadosa;
abandonarse; por eso
es una cobardía retenerla
y dejarla ir, una pavorosa crueldad.
A veces, cuando lo pienso,
no sé qué hacer con ella,
con este destino luminoso.
jueves, 17 de septiembre de 2009
"Antes del comienzo" Octavio Paz

Ruidos confusos, claridad incierta.
Otro día comienza.
Es un cuarto en penumbra
y dos cuerpos tendidos.
En mi frente me pierdo
por un llano sin nadie.
Ya las horas afilan sus navajas.
Pero a mi lado tú respiras;
entrañable y remota
fluyes y no te mueves.
Inaccesible si te pienso,
con los ojos te palpo,
te miro con las manos.
Los sueños nos separan
y la sangre nos junta:
somos un río de latidos.
Bajo tus párpados madura
la semilla del sol.
El mundo
no es real todavía,
el tiempo duda:
sólo es cierto
el calor de tu piel.
En tu respiración escucho
la marea del ser,
la sílaba olvidada del comienzo.
domingo, 6 de septiembre de 2009
"Mentires"-María Luisa Mazzola

Eduardo Galeano
"Regálame unos ojos como labios, dijo el Cíclope después de Ulises. Pero ya Galatea, la lasciva, acariciaba un pastor con sus labios como alas."
Así iniciaba uno de los catorce sueños del viejo Homero. En los Elíseos, él me lo contó en un aliento apenas, a escondidas de los antiguos vates. Susurrándome con sus ojos de no ver, me lo contó.
Pero yo, que había abandonado los suplicios del Averno dejando como tributo mi conciencia, me apropié de su sueño, lo vestí de luz y sombra, y ahora se lo miento al converso en el oído. Él cree que será su "Polifemo" y me piensa suya. Ingenua pretensión de tantos otros.
Algunos me llaman Musa.
Yo me digo traidora.
lunes, 24 de agosto de 2009
"Ahora me llevan a mí"-Bertolt Brecht

Primero se llevaron a los comunistas
pero a mi no me importó porque yo no era.
En seguida se llevaron a unos obreros
pero a mí no me importó porque yo tampoco era.
Después detuvieron a los sindicalistas
pero a mi no me importó porque yo no soy sindicalista.
Luego apresaron a unos curas
pero como yo no soy religioso tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí
pero ya es tarde.
"Celebración de la amistad"-Eduardo Galeano
En los suburbios de La Habana, llaman al amigo mi tierra o mi sangre.
En Caracas, el amigo es mi pana o mi llave: pana, por panadería, la fuente del buen pan para las hambres del alma; y llave por...
-Llave, por llave -me dice Mario Benedetti.
Y me cuenta que cuando vivía en Buenos Aires, en los tiempos del terror, él llevaba cinco llaves ajenas en su llavero: cinco llaves, de cinco casas, de cinco amigos: las llaves que lo salvaron.
domingo, 23 de agosto de 2009
"Centímetros"-Graciela Ferreyra de García
Crecía de mis raíces nevadas
un centímetro al mes
se introducía en un hueco de mi piel
un centímetro al mes.
Destejía mi vestido rojo
un centímetro al mes
caía como madura fruta en mi boca
un centímetro al mes.
Impregnaba en mi cuerpo su aroma a junquillo
un centímetro al mes
usaba sus muslos para desenroscarme
un centímetro al mes.
Bebía mis arterias
un centímetro al mes
masticaba mi corazón
un centímetro al mes.
Mi mente se atrofió
un centímetro al mes
quedé presa en sus pestañas
un centímetro al mes.
Esperé su regreso en cornisas de insomnio
un centímetro al mes
y morí de pasión
un centímetro al mes.